Confianza, Libertad y Felicidad

In todas, _Administración, _Coaching, _Liderazgo, _Neurociencia by Jose Maria GasallaLeave a Comment

La confianza es como un juego de espejos, se trata de proyectar la confianza que tenemos en nosotros para ser capaces de ver a los demás como personas dignas de confianza.

Para confiar en nosotros tenemos que tomar decisiones,  quizás una de las primeras es decidir si quieres ir por la vida víctima o de protagonista.

Pero no busques excusas, disculpas o justificaciones.

Es cierto que a todos nos ha hecho daño la vida, todos hemos sufrido desgracias, pero no se trata de ponernos la medalla de ser los más desgraciados.

¿No te parece?

Siente el dolor, no luches contra él, intégralo y mira hacia adelante.

La confianza ayuda a las personas a asumir el control de las circunstancias en vez de dejarse arrollar por ellas.

Es cuestión de caminar la vida, confiando en  nosotros; el camino y la meta son la misma cosa, es vivir del ser a cada instante, practiquemos nuestro ser consciente y nuestro disfrute de “ir siendo”.

Y nuestro “ir viviendo” y nuestro “ir siendo”, lo constituye nuestro “ir haciendo”.

¿Cómo?

  1. Posiciona la vida siempre en primer lugar.
  2. Procura siempre estar en tú mejor yo.
  3. Busca ir mejorando en todo lo que hagas.
  4. Actúa siempre a partir de la verdad.
  5. Descubre lo positivo; sé constructivo.

Sólo desde la confianza nos podremos sentir libres y sólo desde la libertad podemos sentirnos felices.

Sentirse libre, eso sí, no es pensar que desde nuestra unicidad podemos hacer lo que queramos, podamos prescindir de todo el mundo, pasar por sobre los demás; esto suena a omnipotencia o estupidez.

Como seres humanos no somos autosuficientes, como dice Jorge Buscay “para ser quienes somos necesitamos la mirada ajena que nos completa, nos actualiza y nos significa”.

Además la auténtica libertad va ligada a la responsabilidad de cumplir nuestros compromisos que vamos contrayendo y es ahí dónde está el tema.

Puedes ser una persona muy ocupada , pero serlo desde tú libertad, o desde la exigencia que impulsa nuestro maletín de necesidades,  modas, caprichos, ambiciones, expectativas desmedidas…

Y el compromiso comienza con el comprometerse con uno mismo desde la autenticidad.

(¿Qué voy a poner en juego?)

Y, no puede haber compromiso sin libertad, pero, asimismo, el comprometerse significa confianza en uno mismo.

Y seguimos mirando mucho alrededor y poco a nuestro interior; y al mirar hacia afuera como si fuese lo que nos va a facilitar nuestro equilibrio vital, comenzamos a preocuparnos de lo que puedan pensar o decir los demás con los que les subimos desmedida e injustamente de categoría.

Ya no son sólo “legítimos otros” sino los que nos condicionan significativamente con sus críticas el rumbo de nuestra vida.

Y eso, el marcar el rumbo nos corresponde a nosotros; el elegir cómo queremos que sea nuestra vida.

Es cuestión de autodeterminarnos desde el conocimiento que tenemos de nosotros mismos, conocimiento de nuestras capacidades, nuestros miedos, nuestras barreras mentales, de aquello que nos apasiona…

Y este camino, no es fácil, y cada uno tiene que decidir a quién pedir ayuda, apoyo, compañía; tenemos que practicar el “pedir”, lo cual no es sencillo para muchos de nosotros y aprender a practicar el “dar”.

Y ese pediry ese dar, hacerlos desde la libertad pero también desde el respeto al otro y no desde la dependencia.

Puede ser interesante el colocar una alerta en nuestras posibles dependencias.

Cualquier dependencia se puede ir convirtiendo en un sometimiento aunque sea aparentemente voluntario.

Y desde la confianza en nosotros mismos podemos ir caminando en nuestro “vector de libertad”.

 

Nota Editorial: te invitamos en los próximos post de Alta Gerencia Internacional a continuar leyendo este artículo del Maestro José María Gasalla.

 

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