RSE: otra cuestión de management femenino (3era parte)

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Por Silvia Cristina Bidondo (3)

 

Alcances de la responsabilidad social.

La visión y misión de las organizaciones. Sus estrategias y tácticas:

 

¿Es posible pensar una empresa o un emprendimiento disociando el proyecto económico de la inserción social y la participación del ente en la comunidad?

 

La respuesta es no.

Quizás al principio sea un gasto adicional que luego se irá transformando en inversión.

La interrelación permanente, la tecnología y la revolución de las comunicaciones han hecho que nuestro

accionar esté “bajo la mira o bajo la evaluación” de la sociedad en su conjunto.

Algunas empresas enuncian acciones que denominan de Responsabilidad Social Empresaria, pero

poco es lo que verdaderamente realizan o, simplemente, cumplen con su obligación (por ejemplo

reparar el medio ambiente cuando es dañado por la explotación).

Simultáneamente, otras empresas tienen comportamientos saludables orientados hacia la comunidad,

que podrían ubicarse bajo el título de “socialmente responsables”, pero no lo comunican interna o

externamente ni lo gestionan como una actividad incorporada a la actividad empresarial.

 

La decisión de hacer negocios de manera responsable y trasladar a toda la organización los

criterios de Responsabilidad Social Empresaria, debe estar inserta en la visión y la misión

empresarial.

 

La Responsabilidad Social Empresaria debe estar imbricada en las estrategias y en las tácticas de la

empresa. Ser un buen proveedor, un buen cliente, un buen empleador, etc, debe quedar materializado

en las políticas de venta, de compras y de manejo de recursos humanos.

 

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Problemas actuales por acciones no responsables socialmente.

Es importante aclarar que los problemas por la inadecuada responsabilidad social no es causa generada por una solo fuente, es decir, por la empresa, todos los estamentos de un estado son igualmente responsables de sus males:

  • las políticas blandas, imprecisas e irresponsables de los gobiernos;
  • gobernantes permisibles y transigentes;
  • los sistemas de corrupción;
  • la poca preocupación e importancia concedida en el tema por parte de entidades educativas;
  • la ignorancia misma o falta de conocimiento sobre el tema por parte de empresarios y actores del sector productivo y comercial;
  • el bajo escrúpulo de muchos empresarios y personas que conociendo el tema y sus consecuencias, actúan de forma irresponsable.

La falta de RSE lleva al deterioro del Medio Ambiente.

Cuando se habla de Medio ambiente se tiende a pensar solo en aspectos relacionados con los recursos naturales y la calidad de los mismos, tierra, agua y aire, por lo tanto se queda resumido tan solo a practicas de tipo ecológicos en temas relacionados con “Desarrollo sostenible”, “Producción más limpia” y similares,

Pero no debemos desconocer que en el concepto del “Medio ambiente” están los recursos naturales ( temas ecológicos) y  el ser como tal, el hombre; el  que no solamente necesita de un buen aire para respirar, un buen agua para beber y un terreno fértil y variedad de  para su alimentación,  más, algo adicional que también hace a  la calidad del medio ambiente.
Paz, tranquilidad, seguridad,  bienestar mental y  físico,  armonía entre los seres, satisfacción por el vivir, la armonía con el resto del medio ambiente, son los  elementos que proporcionan al hombre motivaciones de vida y sentido de trascendencia.

Los problemas que tenemos actualmente no son solamente los que  se refieren a la calidad y el estado de los recursos naturales, entre otros: el calentamiento global, la lluvia ácida, la contaminación de aguas, sequedad de tierra, deforestación y extinción de animales.

El tema ambiental es altamente alarmante, y  lastimosamente ha sido generado por el bajo interés en el asunto, y por la actuación no responsable del sistema productivo mundial, pero éste no es el único problema que amenaza a la humanidad y a la empresa, hay otros que día a día crecen y que se convierten en la fatalidad para el futuro.

En el contexto actual, reina una situación de desconcierto y desorden que hace que la practica empresarial sea cada vez más compleja y difícil.

Entre algunos de los hechos negativos, se destaca:

  • Violencia y los conflictos sociales que amenazan la tranquilidad ciudadana, al sujeto y sus bienes y los de las empresas, implicando más inversión en seguridad, temor en invertir, y en caso de atentados o daños, la perdida y la consecuente reposición de los bienes.
  • La falta de identidad,  poco sentido de pertenencia por la misma región, país y empresa, y el compromiso ausente frente a planes de mejoramiento.
  • estrés y  estados depresivos que generan ausentismos, deserciones, conflictos, tensiones y una serie de malestares que atentan con el ambiente organizacional.
  • Problemas emocionales, neurosis, paranoias sociales y otros estados que contribuyen a la accidentalidad, que desmotivan e influyen el la poca concentración y en bajos resultados.

Los anteriores entre muchos de los que podemos enumerar, estropean lo personal y desestabiliza a los grupos familiares, con efectos en los grados de atención, la disposición, el aporte y los resultados en la empresa y en general a la sociedad.

Drogadicción, alcoholismo, secuestros, violaciones, robos, hurtos y otras prácticas que reducen la motivación hacia la inversión, e implican mayores costos de seguridad.

Sobra aclarar que la productividad de las personas se ve seriamente afectada cuando se encuentra estropeada emocionalmente, y por ende los resultados de la empresa.

Si el ambiente en que se encuentra la sociedad, y por ende la empresa, es sano y favorable, la productividad y la competitividad será mayor,  de no ser así, se manifestará en sus resultados, de producción, de mercado y  financieros.

Muchas veces las condiciones laborales se desarrollan en estados altos de tensión, lo que genera estrés y hasta estados depresivos, afectando el bienestar y la salud de la persona.

No se hace el bien, el escenario no es constructivo, pasa a ser destructivo.
También es corriente ver en algunas empresas abuso de autoridad, humillación respaldada por el poder, afectando la autoestima, generando resentimientos y dolor.
Actos responsables de la empresa.

Una empresa responsable socialmente establece como principal estandarte en su cultura organizacional, la ética, la moral, los principios cívicos y ciudadanos y todo lo referente a sus valores.

Sigue siendo la planeación estratégica una herramienta de gran importancia en la empresa, pero a ésta debe complementarse otros aspectos, su visión requiere de algo más integral, y entre ello, considerar los beneficios reales en individuos y en las comunidades, lo social.

Con frecuencia vemos visones de  empresa que rezan algo así:

“esperamos para el año 2xxx ser la principal empresa del sector, abarcando el mercado nacional y extranjero”.

Sería importante y no le sobraría, ser la mejor no sólo por el alcance en sus acciones de mercado, por su estabilidad financiera, por la participación porcentual del mercado.  ¿Por qué no ser también la mejor en el no atropello o generación de  impactos negativos en  algunos de los ambientes con los cuales se contacta?  

 

 Una empresa es realmente la mejor cuando además de lograr los objetivos empresariales, aportó beneficios al individuo, a sus colaboradores, a los grupos familiares de los mismos, cuando benefició su entorno y cuando al hacer una retrospectiva vea que ha cumplido cabalmente con los principios cívicos y ciudadanos, con las reglas éticas y morales, con la normatividad legal a la que pertenece, en fin, cuando a conciencia puedan estar seguros de que actuaron siempre en la vía correcta y no causaron daño alguno.

 

 

Para ampliar información consulte en el blog de Alta Gerencia Internacional, la continuación de este material

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