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Justicia Ecológica

por Bernardo Kliskberg (Director Honorario de Alta Gerencia Internacional y Asesor de diversos organismos internacionales).











por

Bernardo Kliksberg

Director Honorario de Alta Gerencia Internacional. Asesor de diversos organismos internacionales.





“Nuestro planeta pende de un hilo, es tiempo de entrar en modo de urgencia.”

Antonio Guterres: Secretario General de ONU


Más de 30.000 líderes de 200 países, entre ellos, 100 Presidentes, asistieron a la Cumbre Mundial Climática, para escuchar la declaración del Secretario General de la ONU Antonio Guterres quien declaró: “Nuestro planeta pende de un hilo. Es tiempo de entrar en modo de urgencia”.


Los años 2020 y el 2021 han marcado records en catástrofes climáticas, impulsadas por la suba del dióxido de carbono en la atmósfera.

Entre otras catástrofes, mencionaremos:

  • las inundaciones en Alemania, Italia, New York, y China,

  • sequías devastadoras en el cuerno de África,

  • incendios sin parangón en Siberia,

  • olas de calor mortales en Canadá,

  • desequilibrios ecológicos muy graves en múltiples países en desarrollo, y

  • pérdidas considerables de biodiversidad.


Si se traspasa en la próxima década el 1,5% de incremento de la temperatura respecto a la preindustrial, lo que es muy factible, de no haber reformas profundas, lo que vendrá será aún mucho peor.


Gran parte de la crisis ecológica deviene de los combustibles fósiles, que son la principal fuente de energías sucias; también se suman las prácticas depredadoras impunes movilizadas por la voracidad económica.


Un informe reciente del New York Times, muestra por ejemplo, la destrucción en gran escala de reservas naturales en el Amazonas (cinco mil millas cuadradas entre agosto 2020/julio 2021) para apropiarse ilegalmente de la tierra, y usarla para ganadería; ello ha sido posible por la complacencia de la actual gestión presidencial, que es muy criticada internacionalmente.


La agenda de Glasgow se focalizó entre otras en las siguientes cuestiones sobre las que se llegó a acuerdos incluidos en la declaración final.


1. Es perentorio parar la carbonización de la atmósfera.

  • Los mayores emisores son China, USA y Rusia.

  • La emisión total de los países pobres es ínfima. Como señaló Sonam Wangdi, Jefe del bloque de países menos desarrollados en la Cumbre, “No hemos contribuido al problema, pero lo estamos sufriendo desproporcionadamente”.

  • Se acordó cerrar el 40% de las plantas de carbón existentes para el 2030, y no autorizar la creación de nuevas.

  • Se exigió que fueran suprimidos los 423 billones de dólares de subsidios al carbón, el petróleo y el gas. Expresando los intereses económicos procarbón en el momento final, se cambió la frase “suprimir el carbón” por “bajar el carbón”

2. Los países en desarrollo y los pobres deben recibir de los ricos, los mayores polutores, 100 billones anuales para poder mitigar, y enfrentar el cambio climático.

  • Eso estaba previsto en la Cumbre previa de Paris (2016) y no se cumplió.

3. Se pidió reforzar la inversión en energías alternativas limpias como la solar, eólica, mareomotriz.

  • Países como los nórdicos, Israel, España, y otros han logrado bajar notablemente sus costos, y en algunos casos ya son menores que los de las fósiles.

4. La industria automotriz que genera 30% de las emisiones sucias debería reconvertirse al auto eléctrico en dos décadas.

  • Seis empresas de gran peso ya están operando en esta dirección.

5. Cien países acordaron prohibir el metano mortífero gas invernadero, y 143 países acordaron detener la deforestación.

6. Ante la presión social, se aceptó que las cumbres debían ser anuales, y que debía haber transparencia, medición de progresos, y rendición de cuentas.

  • Para que esto no quede en promesas, se requerirá formalizarlo en leyes.


Dispuestos a presionar a los contaminadores, un grupo de importantes inversores que manejan 40 trillones de dólares, anunciaron que retirarán todas sus inversiones en combustibles fósiles.



El porque del título del encabezamiento del “Informe Kliksberg


Más de 100.000 jóvenes clamaron en las calles de Glasgow por “hechos y no palabras”, para que antes que fuera tarde, hubiera según su consigna: “Justicia Ecológica”.