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Lecciones "Neuropandémicas": lo imperativo a revisar + lo conveniente a considerar tras la pandemia.

Actualizado: may 18

Autor: Miguel Rivas (Director Pleno de Alta Gerencia Internacional - Unión Europea)












por

Miguel Rivas

Director Pleno de

Alta Gerencia Internacional

Unión Europea

(Sede Madrid - España)









LO IMPERATIVO A REVISAR + LO CONVENIENTE A CONSIDERAR TRAS PANDEMIA

(Corona Virus - CoViD-19 / 1ª Parte de dos: “Lo imperativo a revisar”)

LO IMPERATIVO A REVISAR TRAS LA PANDEMIA

(Analogía con las 4 P, Prof. Jerome Mc Carthy)

P1: Producir (Hacer, Quehacer, Rendir)

P2: Poseer (Adquirir, Acaparar, Tener)

P3: Parecer (Aparentar, Creérsela, Simular)

P4: Poder (Avasallar, Codiciar, Imponer)




INTRODUCCIÓN

“El agua es invisible para los peces”

HERENCIA HELÉNICA:

Democracia atípica, génesis económica y mitología inspiradora

En la democracia griega se encuentre, quizá, una de las razones que explican la promoción de la ciencia que no es, precisamente, la que llega a nuestra época postmodernista. El hecho de que los griegos (y antes los egipcios) no tuvieran un dogma intocable en un gran texto sagrado (modelos mentales, en el cerebro del no creyente), hizo que les librara de corresponderlo y seguirlo a rajatabla. Tal situación les evitó el riesgo de ser tomados por herejes o reaccionarios contribuyen-do en gran medida a desarrollar y expandir el pensamiento y el conocimiento, no a limitarlos, po-darlo o condicionarlos. El cuadro descripto sirvió para que el saber y el no-saber no fuera propie-dad de ninguna casta ni estuviera escondido en libros herméticos poniéndolo a disposición del aventajado en curiosidad o con tiempo suficiente para hurgar en tales fuentes de conocimiento.

En tal contexto, emerge la ECO (Oikos = Casa) NOMÍA (Nomos = Norma) cuya lección asocia al hogar como almácigo de partida y a los procedimientos como disciplina de toda organización y emprendimiento que naciendo pequeño podrá llegar a crecer si media mimo, riego y paciencia. Un buen nº de colegas administradores, contadores y economistas han secuestrado la etimología para distorsionar y desafiar interesadamente la razón de ser del agricultor aunque una repentina pandemia cual “súper-héroe” aterrice y reinstale la verdad ultrajada: “Sin semilla, no habrá fruto”.

La etimología, junto a la mitología son guardianes del significado y la sabiduría transportada por las palabras (y el silencio) a través del tiempo. Se vuelve al término ECO por aportar luz al profesional de las ciencias empresariales y económicas y a la coyuntura con la que tiene confrontar su supervivencia. Una 1ª acepción es, como se dijo, “casa”, pero también se la asocia con: Familia (Hogar), “Patria (Corología, según se verá) y Patrimonio” (Acervo tangible y axiológico).

Una 2ª acepción induce hacia un preciso diagnóstico sobre razones para una “emocionalidad” que emerge ante lo no previsto e incierto y que tanto afecta a un hombre educado en la autojustificación personal, la relevancia social, la corrección política y el éxito monetario. Pero, no capacitado en forma debida en la toma de conciencia de oportunidades, el desarrollo de carácter y la evaluación de escenarios/posibilidades ciertas para lidiar con la adversidad y la incertidumbre.

ECO - 2ª ACEPCIÓN

Repetición de un sonido producida al ser reflejadas sus ondas por un obstáculo. (Derivado del mito de Eco y Narciso, plasmado poéticamente por Ovidio en “Las Metamorfosis”)

ECO era una ninfa que, por su excesiva elocuencia, con la que se burló de Juno (más exactamente de Hera), fue castigada a no poder decir más que unas pocas palabras. Un día en el bosque, vio al joven y bello NARCISO y se enamoró de él. Por cobardía no se le acercaba, sino que lo contemplaba desde la distancia, escondida entre los arbustos. Al notarlo, NARCISO le hacía preguntas, a lo que ella respondía con brevedad con las mismas palabras de su amado. Finalmente, rechazada por éste y avergonzada, huyó a las cuevas, donde poco a poco, por la tristeza del rechazo, fue menguando en su reclamo afectivo hasta que solo le quedó la voz.

Pero no es hasta la 3ª acepción que por extensión se hace del término alemán “Ökologie” (Ecología), acuñado en 1866 por el zoólogo y biólogo EH Haeckel (1834-1919) que se habla del “estudio del lugar en el que se vive o se halla algo que puede afectar la supervivencia del hombre”. Haeckel entendía al elemento ECO como “Economía de la naturaleza” y no “Medio Ambiente”. Y la define (“Generelle Morphologie der Organismen”, 1866) como “Ciencia de la economía, modo de vida y de relaciones externas vitales mutuas de los organismos”. También supo matizar lo que era comunidad (como precursora de las organizaciones), cuyo uso se había popularizado en el siglo XVI como el conjunto de familias responsables de administrar los recursos comu- nes al diferenciar la Ecología de la “Corología” siendo ésta la disciplina que estudia “la relación de seres vivos con su medio geográfico y topográfico”.

En resumen, la pandemia nos retrotrajo al OIKOS (casa, patria, organización) desde donde habíamos partido en pos de un mercado que nos había distraído en nuestra toma de decisiones (NOMOS) desde el medio familiar/natural alentado por una ninfa ECO (Ego) que emitía voces que competían con el consumidor (Narciso) que transmutaba nombre por adjetivo.

Y, a fuerza de verse en su particular espejo, el hombre había dejado de mirarse y observar su entorno al hiperactivarse e ignorar su ámbito natural (agua) como lo hacen criaturas inconscientes (e.g. peces) que dan por obvio lo que les rodea cada día asumiendo una ciencia infusa de autocreación (rutina conocida aceptada ya sea por comodidad, complicidad o conformidad como nuevo dogma), que sacrificó la concepción contraria basada en la exploración y la búsqueda, preconizada por los artífices de la Grecia clásica que en el “Templo de Delfos” (dedicado al dios Apolo) tendrían su máximo lema: “Conócete a ti mismo”.

Y para concluir la digresión sobre la cultura aludida, el contrapunto que como inspirador de la disrupción, viene a aportar la figura de Dionisio, como el dios más antiguo y referente del primer impulso vital y de la Fe en el sentir, precursor de todos los dioses posteriores pero defenestrado por sus excesos por Apolo como dios mejorado. A partir de tal instante, la sociedad griega ofrecía gimnasia para el cuerpo y música para el alma, mientras que de las leyes (NOMOS) se ocupaban los legisladores. Quizá en la mencionada dualidad conceptual (Apolínea vs Dionisíaca) y la entente burocrática, descanse la moraleja pandémica relacionada con la revisión de lo caduco.




LO IMPERATIVO A REVISAR TRAS PANDEMIA

(Analogía con el modelo de las 4 P, Prof. Jerome Mc Carthy)

“El que cría caballos debe limpiar sus establos”

1ª P: Producir (Hacer, Quehacer, Rendir)

2ª P: Poseer (Adquirir, Acaparar, Tener)

3ª P: Parecer (Aparentar, Creérsela, Simular)

4ª P: Poder (Avasallar, Codiciar, Imponer)

PRODUCIR (P1, 1ª Parte):

“El sueño de toda democracia es elevar al proletario al nivel de estupidez del burgués”

(Gustave Flaubert – 1821 - 1880)




¿SABER HACER O SABER SER ANTES QUE HACER?


Me gusta la gente que sabe lo que hay que hacer y lo hace.

(Mario Benedetti)


Quien dice lo que no debe, escucha y padece lo que no desea: Los “deberes del Ser” siguen sin hacerse y los reemplaza los que “manda” el mundo. La ventaja que se tiene con “hacer y decir lo que se debe” es cumplir con lo que uno tiene establecido cuando otros lo harán por imperativo legal o contraprestación económica.

Quien hace lo que no corresponde recibe lo que nunca hubiera esperado: ¿Cuándo hay tiempo para quedar con la gente que queremos y tienen tanto que decirnos antes de que sea tarde y su sabiduría viaje con ellos lamentando no haberla disfrutado? ¿Cómo completar- nos si no se dejan resquicios para el Ser que pide paso, que no quiere salir despavorido de quien la porta al querer hacerlo todo, ocuparlo todo y no dejar margen para el asombro, la sorpresa, lo imprevisto, lo inesperado, lo que cuenta, lo que tiene recorrido y trasciende?

Ser lo que somos nos une; ser lo que creemos ser nos aleja. (Fray Marcos, OP)

¿Vivimos para el mundo o vivimos para y por nuestra identidad desde el conocimiento propio?

La vida es aventura a largo plazo; no viaje organizado, en la que se alternan dos roles: ser MAESTRO y ser ALUMNO. Un día, toca enseñar (palabra precisa, oportuna y sentida); todos los días aprender (desde el silencio). Desde que las innovaciones han desembarcado el hombre cree que ciencia y tecnología son capaces de resolver mucho más de lo que fija o delimita su aplicación. La hiperactividad, unida a la velocidad que impele lo electrónico y digital ha sobrepasado la línea divisoria entre el trabajo habitual (hacer, no siempre crear) y la vida personal haciendo que la misma se diluya. Como el “refugiado ocasional” exige respeto y hasta asilo, en casos extremos. La vida personal reclama mucho menos, aunque no siempre se entienda: Vivir desde la identidad que no interpone reclamo es un derecho vilmente vulnerado.


Y TÚ, ¿QUÉ HARÍAS?


Y tú, ¿qué harías? ¿Hasta dónde llegarías? ¿Hasta dónde caminarías con los pies cansados? Si oyeras las bombas caer, no muy lejos de tu casa. Al principio, no querrías creerlo, pero tu vecino ya perdió a dos hijas cuando el techo de su hogar se las tragó. Dime, ¿Qué harías? Si tu hija te dijera: “Papá tengo mucho miedo” Si ahora mismo supieras que vienen a bus- caros ¿No agarrarías la documentación, el dinero, un peluche -porque no pesa y cabe en su mano-, comida y agua? Pien- sa de prisa ¿echarías a andar? ¿Y cuánto andarías? 10, 100, 1000 km? ¿Y si lloviera? “Papá tengo frío”. Ya no sientes los brazos de tanto cargar, se hace de noche. Y ese calor de tu abrazo que siempre creiste suficiente, inagotable, invencible, no sirve. Se queda pequeño frente al frío del mundo. Y llegas a la frontera, pero no te abren. Porque eres invisible. Piensas que a tu hija la verán, ¿cómo no la van a ver? Sería como no ver al Cielo. Pero no. Sois muchos, las masas no tienen nombre (ni identidad). No sois bienvenidos. No hay recursos. Los de las cumbres hablan de entendímiento, de soluciones, de diálogo internacional (¡Políticamente, correctos!). Mientras tú tienes un diálogo bien distinto, uno que nadie más puede oír. Su voz pegada a tu oído, como un beso invisible y tibio: “Papá, ¿cuándo vamos a llegar?”. “Pronto, muy pronto”. Mientes. Porque quieres regalarle otra realidad. Otro mundo posible. Y tú, ¿qué harías?

(Yannis Behrakis. Reuters, Grecia) Ganador del Premio Pullitzer, 2016.

¡Zapatero a tus zapatos! El desafío de Ser antes de serlo, con zapatos o sin ellos

Lloré por no tener zapatos hasta que conocí a quien no tenía pies. (Denis Waitley)

La Revolución Industrial, que se inició en la Gran Bretaña a fines del siglo XVIII, creó “el empleo” sustituyendo al oficio o “hacer tradicional”, funcional y operativo. Dejaba de representar una continuidad ancestral y artesanal para sustituirla por un “hacer especulativo” que supuso la sustitución progresiva del hombre por la máquina para una mayor aceleración de procesos (argumento que hoy mantiene su vigor y que se ha visto potenciado con la automatización y digitalización rampante que caracteriza a la sociedad presente).

El hombre de hoy corre rápido para permanecer en el mismo sitio. (Philip Kotler)

La historia humana ha llevado a priorizar la producción pura y dura sacrificando actividades que dotaban al hombre de sentido e interés por la trascendencia que no siempre se volvía inmanencia y que, durante los siglos anteriores, se habían visto apoyadas por la promoción y defensa que hacían los gremios cuya conformación se correspondía con los oficios establecidos.

Es remarcable la aportación que supuso en la espiritualidad del hombre europeo de la época la sacralización del mundo (baja Edad Media), contrastando con lo que sucedía durante la Antigüedad (lo sublime -lo alto- iba de lo bello al entusiasmo del espíritu noble, según Longino, en el Siglo II; bautizándolo como grandeza de espíritu). Tal momento inspiró una orientación inicial hacia lo divino desde el oficio que con satisfacción se ejercía y que lo retrataba en el mapa social haciéndolo firme candidato de iniciación en el Ser, en su Ser.

La dilucidación vocacional despertaba con la sensibilidad del artesano, o titular del oficio enhebrando el hilo de la trascendencia desde su puesto de trabajo que defendía y honraba pues le aseguraba existencia y supervivencia; también conexión directa con la espiritualidad y todo aquello vinculado que lo relacionaba con lo divino. La inclinación natural y continuidad ancestral por desarrollar un oficio o hábito de supervivencia ha sido extirpada progresivamente sin pausa. Fue cayendo en progresiva e incesante tecnificación, mecanización e industrialización sin un adecuado modelo de reemplazo, ni muestras de conciencia del mal ocasionado, ni existencia de propósito de enmienda ante el perjuicio evidente en varios frentes, no solo el de índole económica.

Si las máquinas producen todo lo que se necesita, la clave está en la distribución. Todos podrían disfrutar de una vida mejor si lo que producen las máquinas es compartido, o por lo contrario, más personas serán más pobres si los dueños de tales máquinas se oponen a una mejor redistribución. Hasta ahora la tendencia parece inclinarse por lo último, haciendo que la tecnología se vuelva más inequitativa. La robotización industrial ya no tiene límite haciendo de la redistribución el señuelo de control al que pugnan los que quieren convertirse en nuevos burgueses, según Stephen Hawking (RIP)/The Guardian (Carteros-robot en Suiza merodean ya sus calles supliendo al hombre y flotas de taxis sin conductor en los que el ingeniero ejerce de chófer se generalizan ya en Singapur).

Actualmente, se alude a una nueva Revolución Industrial cuyo foco robótico-tecnológico se ha iniciado ya silenciosamente hace décadas y cual iceberg a la deriva asoma su punta ocultando bajo la superficie lo que ya es un secreto a voces.

Hoy, apenas subsiste un escaso 1 % de los puestos de trabajo desde hace menos de un siglo (autonomía personal, individualismo social e independencia económica como respuesta o salida), según suscribe la socióloga española, Prof. Silvia Leal del Instituto de Empresa (IE), en un artículo publicado en el suplemento tecnológico del diario EL PAÍS. La automatización actual pone en riesgo el 47 % de los empleos que existen dando al traste con 5,1 M de empleos en cinco años (Foro de Davos) No obstante, la fuente señala que el 65 % de los niños del ciclo de Primaria acabarán en empleos inexistentes a día de hoy. La Comisión Europea (CE) espera que hasta el año 2030 se creen 900.000 puestos en áreas de tecnología. Deloitte agrega que datos recogidos en los últimos 144 años en Inglaterra y Gales revelan que: la tecnología generó en este tiempo más empleo del que destruyó. El futuro no parece ser tan negro como se pinta. No obstante, no es bueno “bajar la guardia” ante el profundo cambio socio-tecnológico que afectará humanización e identidad.

Otro artículo de la Profª. Leal ilustra lo dicho, describiendo hallazgos y tendencias (áreas STEM*):

- Dotar de “cerebro” a los objetos: la “Internet de las cosas” se define como la tecnología capaz de convertir cualquier objeto inerte en inteligente (“smart”), otorgándole identidad (virtual) propia y capaz de entender, comunicarse e interactuar con los demás. Los que están detrás de la tecnología y sean capaces de que los sensores se conecten a Internet serán los protago- nistas de esta interacción para beneficio de muchos usuarios y “forofos” de esta nueva interfaz.

- Filtros digitales de la realidad: la “realidad aumentada” es la tecnología que amplifica la percepción de los sentidos superponiendo capas virtuales a la información (texto, imágenes, música, objetos 3D) sobre el mundo real: mientras que la realidad aumentada complementa la visión del entorno, la “realidad virtual” la reemplaza. Diseñadores, creativos e ingenieros aguardan con interés y acompañan la tendencia.

- Gamificación y videojuegos: las emociones son la inspiración que persiguen nuevas tecnologías que persiguen vincularnos con algo específico presente o pretérito (infancia, compromiso con la empresa, motivación, autoestima, etc). El ejército de los EE.UU. (American Army) ya recluta capital intelectual a través de estas nuevas herramientas para persuadir a la futura tropa desde la movilización de un determinado patriotismo y defensa de valores patrios.

(*) STEM: Science, Technology, Engineering, Mathematics (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemática)

- Aprender a volar: los drones son ya los encargados de registrar “lo que el ojo no ve”, o no está dispuesto, y pueden acercarse a sitios en los que por riesgo o peligro un humano no podría aproximarse. Sectores como la vigilancia, la seguridad, la limpieza en alturas, pero también la logística, la arquitectura, la agricultura e incluso el mundo médico.

- Inteligencia, pero artificial: “disciplina científica que se ocupa de concebir programas informáticos que ejecutan operaciones comparables a las que realiza la mente humana, como el aprendizaje o el razonamiento lógico” (RAE). En su desarrollo, juegan un papel importante las herramientas de big data y tecnologías capaces de identificar, extraer, almacenar, ordenar gestionar y analizar cantidades masivas de datos que, actualmente, no se podrían procesar.

- Impresión, no ya (solo) en papel: la impresión 3D es la tecnología de fabricación por adición (capa a capa) de objeto sólidos tridimensionales a partir de un modelo digital. Su funcionamiento es similar al que se utiliza para imprimir en papel; en lugar de imprimir sobre un plano, se crea un objeto con volumen. Existen ya salidas profesionales en entornos relacionados con la ingeniería espacial; fabricación de ropas, joyas, coches y elaboración de comida imposible de imaginar hace un tiempo. Hasta 200 cursos en “3D Printing” están ya disponibles en la red, gratuitos y en español. Cuando la impresión permite fabricar es- tructuras biológicas para trasplante (piel, huesos, cartílagos, músculos y vasos sanguíneos) recibe el nombre de bioimpresión. En tal impresión 3D, células vivas y otros biomateriales reemplazan al plástico, cerámica o metal.

El 47 % de los empleos en EE.UU. están en riesgo por la automatización; un 35 en el Reino Unido y el 77 % en China. La media de los países de la OCDE se sitúa en un 57 %. De hecho, tres de los diez grandes empleadores globales se hallan reemplazando a sus trabajadores por robots. Tales guarismos exacerbarán aún más las disparidades de ingreso per cápita en las principales urbes del mundo.

(Carl Benedikt Frey, Programa Oxford Martin sobre Tecnología y Empleo e Informe conjunto Citibank/Universidad de Oxford, RU. Febrero de 2016)


La transformación digital y tecnológica ha llegado para quedarse

Tal transformación se asemeja más a una marea que lleva ya varias décadas anunciando su llegada con esporádicas olas que, parece, han atraído solamente a ciertos surfistas de élite: ¡Quién avisa no es traidor! Pero, ¿qué se ha hecho para entrenar a quiénes deben surfearlas?

Un nuevo modelo o al menos, de cierta consistencia humanista y sostenible, parece no emerger y quizá por ello, el premio Nobel de economía se lo concedieran en 2002 a expertos en psicología cognitiva (Kahneman, D. y Smith, V.), ante el intento de reconocer a quienes suplen tanta inacción e inanición humanista dotada de insensibilidad creciente o que priorizan lo tecno.

De llegar a un modelo viable, el número de puestos de trabajo que surjan podrá disminuir el paro que sigue aumentando y poder reestablecer, si cabe, el abrupto corte de la sensatez que se produjo tras la orientación espiritual iniciada en la Edad Media y que tuvo a bien alumbrar.

Pareciera que hubiera que empezar de cero o tener que aprender las lecciones que deja la historia evaluando lo perdido para intentar recuperarlo o descubrirlo sin que el “hacer” sea excesivamente vinculante o, el “no hacer” termine siendo acérrimo enemigo o alternativa al propio Ser. Ser que se contiene dentro, esperando el momento de ser reconquistado. Lo que queda claramente demostrado es que el “hombre perezoso” nunca tuvo cabida en la historia conocida ni prensa a favor, pues buena imagen personal (desde hacer más de lo que se hizo) y reputación familiar han sido constantes en cada época, y no solamente en la más reciente. La desocupación no deja de convertirse en estigma anacrónico que corroe la identidad al retrasar la vital “ocupación” que un Ser e interioridad reclaman más allá de lo coyuntural.

El acérrimo enemigo del Ser es el homúnculo (Ego) que emerge disfrazado de inconciencia.

De la desocupación a la hiperactividad

Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad es donde se halla más en calma.

(William Shakespeare)


Migrar de un extremo al otro ha ido configurando un hombre en el que “mostrar actividad” es carta de presentación y justificación social ante los que indagan sistemáticamente desde su entorno.

Poseer “actividad”, o desarrollar una especialidad en la que la entrega está ausente, no contribuye a despejar el panorama ni la baja expectativa de quien se sabe pillado por “el qué dirán”, ante una dubitativa o imprecisa respuesta a la habitual interrogación inicial:

¿En qué gastas el tiempo? ¿Estudias ó Trabajas?

La dedicación e interés de algunos en considerar lo que “aparece o surge” no supone especialidad ni plenitud en el tiempo pues está sujeta a coyunturas donde el interés económico es el motor principal. Tal cuestión ha sufrido con la disminución de los oficios y modificación de arraigados hábitos y costumbres pero mantiene aun buena salud en ciertos entornos al ahondar en aquel interrogante dual:

¿Aún estudias y esperas a trabajar en ello?, ó ¿Pillarás lo que surja?

Dualidad como la señalada que se ha instalado, tanto para justificar una superada incompatibilidad y deseada complementariedad entre ambas opciones, como antesala a una pregunta que sigue agobiando y creando temor ante la respuesta que no dejan entrever ni confirmar propios y extraños:

¿Qué dirán ante lo que hago o no hago?

Todo cuestionamiento que se base más en la justificación que en la interrogación personal va en detrimento de una indagación más introspectiva que implica más coraje y que podría estar recogida en una pregunta más directa y comprometida:

Y yo, “¿Qué digo?”

Aunque complementada por algunas otras que no dañan:

- ¿Qué es lo que realmente me gustaría o podría SER en un futuro cercano? - ¿Me quedo quieto, conformándome con mantener el empleo actual que pocos tienen? - ¿Disfruto del sueldo que paga deudas y permite ciertos gustos aunque sea capaz de otro reto?

Desempleo se asocia a falta de inquietud personal, ocupación y dedicación por un hacer. (No abundan empleadores del Ser, empezando por la propia persona que lo despide sin darle una oportunidad)

La juventud no remedia la falta de oficio del Ser primordial La experiencia es un maestro feroz, pero nadie discute que hace aprender. (CS Lewis)

El sacerdote y escritor español Martín Descalzo (José Luis, 1930-1991) nos ilustra este aspecto cuando firmaba uno de los artículos que publicaba el periódico ABC, decano de la prensa madrileña:

¿Electricista o poeta?

“… me llama siempre la atención leer, entre las cartas que recibo, el ingenuo idealismo de muchos. Son chicos que tienen la imaginación llena de proyectos: van a ser grandes poetas, egregios escritores, creadores artísticos… Y luego, me confiesan que van mal en sus estudios que han empezado ya un par de carreras y han dejado ya a las dos, que no les gusta ninguna de las posibilidades que hoy se les ofrecen, que lo que a ellos les gusta es dedicarse a crear, seguros de que nadie les ha dicho todavía lo que ellos tienen que decir”.

La experiencia te pone en la verdad. La verdad es la única realidad. (Alfonso López Quintás)

Avanzando en el artículo, cita al escritor italiano Quasimodo (Salvatore, 1901-1968,

Nobel de Literatura en 1959) cuando también, leyendo una carta de un joven obrero,

lector de la revista que lo tenía por colaborador, expresaba: “El sueño de mi vida es ser poeta”.

Le exponía el proyecto de permutar su oficio actual de “electricista” por el de “escritor” que, aparentemente, le podía resolver su futuro:

“Es verdad, -añadía el muchacho- que mis padres, dos modestos obreros, me disuaden, pero pienso que lo hacen porque son personas mayores y no entienden a los jóvenes. Y, además porque no han estudiado creen que los poetas son desharrapados. Hágame saber su consejo. Decida usted lo que ha de ser mi vida. Haga de mí un poeta o un obrero especializado”

Asumir la identidad es tarea indelegable y la decisión última de ejecutarla debe ser tomada por el protagonista sin interferencias ni presión alguna aunque sin despreciar sugerencias de mayores y personas que puedan, por experiencia, aconsejar, advertir u orientar.

Y para concluir la misiva que dirigía al joven; potencial poeta, afirma con total clarividencia:

“Hay mucho que leer, mucho que escribir,

mucho más que tachar, mucho que aprender,

para que en el final, poder escribir algunas líneas

que se sostengan en pie. Hay muy pocos escritores

y artistas que pueden vivir y alimentarse de su obra.

La mayoría ha construido su obra con otra fuente

de ingresos que les permitió sobrevivir”.

SER (dar) vs. ESTAR (competir): Del win-win al give-give (El que da ES para seguir siendo, acepta RECIBIR y sabe DECIR)

Quien ES hace el BIEN y va a por el Bien-SER que precede al Bien-ESTAR, previo al Bien-DECIR.

Transcurrida ya más de la mitad del primer cuarto del siglo XXI, la confrontación entre Ser y Estar retoma la actualidad cuando las respuestas que satisfacen la siguiente pregunta suelen abundar por su ausencia, sin registrar mayor reacción que extrañeza. La atención que no se presta al bien-Ser (introspectivo) se traslada al bien-Estar (comparativo). La primera trae gratificación personal; la segunda orilla e incuba confrontación (psicológica).

“Sábete Sancho,

que no es un nombre más que otro si no hace más que otro.

Todas estas borrascas, que nos suceden son señales de que presto

ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas;

porque no es posible que el mal ni el bien sean durables,

y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal,

el bien esté ya cerca”.

Miguel de Cervantes

(El Ingenioso Hidalgo)

Madrid, a 22 días del mes de abril de 2020

(40º día de confinamiento, prorrogado hasta el 9/05/20)

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Oscar Malfitano Cayuela

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