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Lecciones "Neuropandémicas": lo imperativo a revisar + lo conveniente a considerar tras la pandemia.

Actualizado: 18 may 2020

Autor: Miguel Rivas (Director Pleno de Alta Gerencia Internacional - Unión Europea)












por

Miguel Rivas

Director Pleno de

Alta Gerencia Internacional

Unión Europea

(Sede Madrid - España)









LO IMPERATIVO A REVISAR + LO CONVENIENTE A CONSIDERAR TRAS PANDEMIA

(Corona Virus - CoViD-19 / 1ª Parte de dos: “Lo imperativo a revisar”)

LO IMPERATIVO A REVISAR TRAS LA PANDEMIA

(Analogía con las 4 P, Prof. Jerome Mc Carthy)

P1: Producir (Hacer, Quehacer, Rendir)

P2: Poseer (Adquirir, Acaparar, Tener)

P3: Parecer (Aparentar, Creérsela, Simular)

P4: Poder (Avasallar, Codiciar, Imponer)




INTRODUCCIÓN

“El agua es invisible para los peces”

HERENCIA HELÉNICA:

Democracia atípica, génesis económica y mitología inspiradora

En la democracia griega se encuentre, quizá, una de las razones que explican la promoción de la ciencia que no es, precisamente, la que llega a nuestra época postmodernista. El hecho de que los griegos (y antes los egipcios) no tuvieran un dogma intocable en un gran texto sagrado (modelos mentales, en el cerebro del no creyente), hizo que les librara de corresponderlo y seguirlo a rajatabla. Tal situación les evitó el riesgo de ser tomados por herejes o reaccionarios contribuyen-do en gran medida a desarrollar y expandir el pensamiento y el conocimiento, no a limitarlos, po-darlo o condicionarlos. El cuadro descripto sirvió para que el saber y el no-saber no fuera propie-dad de ninguna casta ni estuviera escondido en libros herméticos poniéndolo a disposición del aventajado en curiosidad o con tiempo suficiente para hurgar en tales fuentes de conocimiento.

En tal contexto, emerge la ECO (Oikos = Casa) NOMÍA (Nomos = Norma) cuya lección asocia al hogar como almácigo de partida y a los procedimientos como disciplina de toda organización y emprendimiento que naciendo pequeño podrá llegar a crecer si media mimo, riego y paciencia. Un buen nº de colegas administradores, contadores y economistas han secuestrado la etimología para distorsionar y desafiar interesadamente la razón de ser del agricultor aunque una repentina pandemia cual “súper-héroe” aterrice y reinstale la verdad ultrajada: “Sin semilla, no habrá fruto”.

La etimología, junto a la mitología son guardianes del significado y la sabiduría transportada por las palabras (y el silencio) a través del tiempo. Se vuelve al término ECO por aportar luz al profesional de las ciencias empresariales y económicas y a la coyuntura con la que tiene confrontar su supervivencia. Una 1ª acepción es, como se dijo, “casa”, pero también se la asocia con: Familia (Hogar), “Patria (Corología, según se verá) y Patrimonio” (Acervo tangible y axiológico).

Una 2ª acepción induce hacia un preciso diagnóstico sobre razones para una “emocionalidad” que emerge ante lo no previsto e incierto y que tanto afecta a un hombre educado en la autojustificación personal, la relevancia social, la corrección política y el éxito monetario. Pero, no capacitado en forma debida en la toma de conciencia de oportunidades, el desarrollo de carácter y la evaluación de escenarios/posibilidades ciertas para lidiar con la adversidad y la incertidumbre.

ECO - 2ª ACEPCIÓN

Repetición de un sonido producida al ser reflejadas sus ondas por un obstáculo. (Derivado del mito de Eco y Narciso, plasmado poéticamente por Ovidio en “Las Metamorfosis”)

ECO era una ninfa que, por su excesiva elocuencia, con la que se burló de Juno (más exactamente de Hera), fue castigada a no poder decir más que unas pocas palabras. Un día en el bosque, vio al joven y bello NARCISO y se enamoró de él. Por cobardía no se le acercaba, sino que lo contemplaba desde la distancia, escondida entre los arbustos. Al notarlo, NARCISO le hacía preguntas, a lo que ella respondía con brevedad con las mismas palabras de su amado. Finalmente, rechazada por éste y avergonzada, huyó a las cuevas, donde poco a poco, por la tristeza del rechazo, fue menguando en su reclamo afectivo hasta que solo le quedó la voz.

Pero no es hasta la 3ª acepción que por extensión se hace del término alemán “Ökologie” (Ecología), acuñado en 1866 por el zoólogo y biólogo EH Haeckel (1834-1919) que se habla del “estudio del lugar en el que se vive o se halla algo que puede afectar la supervivencia del hombre”. Haeckel entendía al elemento ECO como “Economía de la naturaleza” y no “Medio Ambiente”. Y la define (“Generelle Morphologie der Organismen”, 1866) como “Ciencia de la economía, modo de vida y de relaciones externas vitales mutuas de los organismos”. También supo matizar lo que era comunidad (como precursora de las organizaciones), cuyo uso se había popularizado en el siglo XVI como el conjunto de familias responsables de administrar los recursos comu- nes al diferenciar la Ecología de la “Corología” siendo ésta la disciplina que estudia “la relación de seres vivos con su medio geográfico y topográfico”.

En resumen, la pandemia nos retrotrajo al OIKOS (casa, patria, organización) desde donde habíamos partido en pos de un mercado que nos había distraído en nuestra toma de decisiones (NOMOS) desde el medio familiar/natural alentado por una ninfa ECO (Ego) que emitía voces que competían con el consumidor (Narciso) que transmutaba nombre por adjetivo.

Y, a fuerza de verse en su particular espejo, el hombre había dejado de mirarse y observar su entorno al hiperactivarse e ignorar su ámbito natural (agua) como lo hacen criaturas inconscientes (e.g. peces) que dan por obvio lo que les rodea cada día asumiendo una ciencia infusa de autocreación (rutina conocida aceptada ya sea por comodidad, complicidad o conformidad como nuevo dogma), que sacrificó la concepción contraria basada en la exploración y la búsqueda, preconizada por los artífices de la Grecia clásica que en el “Templo de Delfos” (dedicado al dios Apolo) tendrían su máximo lema: “Conócete a ti mismo”.

Y para concluir la digresión sobre la cultura aludida, el contrapunto que como inspirador de la disrupción, viene a aportar la figura de Dionisio, como el dios más antiguo y referente del primer impulso vital y de la Fe en el sentir, precursor de todos los dioses posteriores pero defenestrado por sus excesos por Apolo como dios mejorado. A partir de tal instante, la sociedad griega ofrecía gimnasia para el cuerpo y música para el alma, mientras que de las leyes (NOMOS) se ocupaban los legisladores. Quizá en la mencionada dualidad conceptual (Apolínea vs Dionisíaca) y la entente burocrática, descanse la moraleja pandémica relacionada con la revisión de lo caduco.




LO IMPERATIVO A REVISAR TRAS PANDEMIA

(Analogía con el modelo de las 4 P, Prof. Jerome Mc Carthy)

“El que cría caballos debe limpiar sus establos”

1ª P: Producir (Hacer, Quehacer, Rendir)

2ª P: Poseer (Adquirir, Acaparar, Tener)

3ª P: Parecer (Aparentar, Creérsela, Simular)

4ª P: Poder (Avasallar, Codiciar, Imponer)

PRODUCIR (P1, 1ª Parte):

“El sueño de toda democracia es elevar al proletario al nivel de estupidez del burgués”

(Gustave Flaubert – 1821 - 1880)




¿SABER HACER O SABER SER ANTES QUE HACER?


Me gusta la gente que sabe lo que hay que hacer y lo hace.

(Mario Benedetti)


Quien dice lo que no debe, escucha y padece lo que no desea: Los “deberes del Ser” siguen sin hacerse y los reemplaza los que “manda” el mundo. La ventaja que se tiene con “hacer y decir lo que se debe” es cumplir con lo que uno tiene establecido cuando otros lo harán por imperativo legal o contraprestación económica.

Quien hace lo que no corresponde recibe lo que nunca hubiera esperado: ¿Cuándo hay tiempo para quedar con la gente que queremos y tienen tanto que decirnos antes de que sea tarde y su sabiduría viaje con ellos lamentando no haberla disfrutado? ¿Cómo completar- nos si no se dejan resquicios para el Ser que pide paso, que no quiere salir despavorido de quien la porta al querer hacerlo todo, ocuparlo todo y no dejar margen para el asombro, la sorpresa, lo imprevisto, lo inesperado, lo que cuenta, lo que tiene recorrido y trasciende?

Ser lo que somos nos une; ser lo que creemos ser nos aleja. (Fray Marcos, OP)

¿Vivimos para el mundo o vivimos para y por nuestra identidad desde el conocimiento propio?

La vida es aventura a largo plazo; no viaje organizado, en la que se alternan dos roles: ser MAESTRO y ser ALUMNO. Un día, toca enseñar (palabra precisa, oportuna y sentida); todos los días aprender (desde el silencio). Desde que las innovaciones han desembarcado el hombre cree que ciencia y tecnología son capaces de resolver mucho más de lo que fija o delimita su aplicación. La hiperactividad, unida a la velocidad que impele lo electrónico y digital ha sobrepasado la línea divisoria entre el trabajo habitual (hacer, no siempre crear) y la vida personal haciendo que la misma